Archive for septiembre, 2012

Gatos callejeros

La miró una vez más, como hacía todas las tardes cuando la veía aparecer con el “tupper” repleto de bolas de colores y restos de comida casera. Él ya la estaba esperando, sabía que la abuela bajaba siempre a la misma hora, una vez disipada la algarabía del recreo del cole. También la “olía venir” como se huele a una madre entre una multitud, cuando se acerca quien más te quiere en el mundo, aunque estés en medio de un mercado hindú.
Pipo era huérfano, su madre y sus hermanitos fueron atropellados mientras cruzaban la calle, buscando restos de comida entre las basuras. Él, más débil, no tenía fuerzas para seguirles y fue precisamente eso lo que le mantuvo con vida. Eso, y la abuela. Habían pasado 2 meses de aquello, y no pesaba más de medio kilo…
Lo que Pipo no sabía era que otro macho, blanco y negro, muy grande aunque delgado, había presenciado esa escena de amor incondicional ayer, y que había decidido esperar hoy la llegada de la benefactora. El grandote tenía cicatrices de mil batallas gatunas de las que había resultado vencedor. En realidad era también victima, pues padecía una Leucemia vírica contraída en la última refriega con el Garfield de turno, que acabó muriendo pocos días después. Lo encontraron unos niños y los empleados municipales del centro de protección se lo llevaron.
La abuela se acercó a los arbustos donde se guarecía Pipo para ofrecerle su menú. En cuanto la anciana depositó el recipiente y dio un paso atrás para que se acercara el cachorrito, el macho se abalanzó sobre él dando un gran bufido y se hizo con el botín. Pipo intentó acercarse, pero recibió un mordisco y un arañazo como respuesta. Sin saberlo, acababa de contraer la misma enfermedad mortal.
Triste ¿no? Si quieres que esta historia no se repita, sé responsable cuando veas un gato en la calle:o lo subes a casa y te ocupas de él con todas las consecuencias, o lo llevas a un centro de protección animal. No alimentes a gatos callejeros, no colabores en la propagación de enfermedades mortales.

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26 septiembre 2012 at 1:47 41 comentarios

Impotencia

Me gustaría hacer milagros, pero no sé. Es un tema que tengo pendiente.
He tardado 2 días en ponerme a escribir. Necesitaba tiempo para distanciarme del suceso. La verdad es que el tiempo es lo que nos ayuda a superar todas las dificultades, o casi todas.
Hace 2 días, Viernes 7 de Septiembre, estábamos en la clínica pasando consulta. Mucho trabajo, pero sin complicaciones. Estábamos a punto de cerrar a mediodía, ya eran más de las dos de la tarde, cuando vemos venir corriendo a un chico jóven, de unos 25 años, preguntando si había algún veterinario disponible.
– Sí, claro, ¿qué pasa?
– Aquí detrás, al lado del BBVA de la esquina, se ha caído un perro desde una terraza.
– ¿ Y los dueños ?
– No lo sé, hay mucha gente haciendo corro, pero nadie hacía nada, así que he preguntado dónde había una clínica veterinaria y me han dicho que estábais aquí.
– Miguel Ángel , voy yo, dice Conchita.
– Vale, voy a llamar a algún cliente de ese portal, a ver si saben de quién es el perro.
Estaba hablando con un cliente, que creía que el perro era de la escalera derecha, cuando aparece Conchita con una cachorrita de Pastor alemán en brazos, sangrando por la nariz. La coloca en la mesa de exploración.
– Es una perrita. La he recogido en el parque, ha quedado la huella en la arena por la caída. Ha debido caer de lado, estaba jadeando cuando he llegado, no se podía levantar aunque está consciente. Está fatal, tiene un neumohemotorax (aire y sangre en tórax), y parece que una pata rota. Vamos a ponerle una vía, dice Conchita.
Enseguida aparece el chico que encontró a la perrita con el portero de la finca.
– Ya vienen los dueños. Viven en el segundo, pero tiene la altura de un tercero.
– Vamos a ver primero a la perrita, a ver qué le pasa, dice Conchita. Luego hablamos con ellos.
En ese momento entra el dueño, un chico al que conozco desde hace más de 30 años, está descompuesto.
– No sé cómo se ha podido caer, tenemos todo vallado con una celosía, está preparado para que los niños no se caigan, es imposible…
– Ya, pero los cachorros son así, comen de todo, se suben a todas partes, es un accidente, no es culpa de nadie.
– Dime que se va a salvar, no puede ser, no puede ser…
– La perrita está muy mal, tenemos que hacerle pruebas para valorar la gravedad de las lesiones.
– Hacedle lo que sea, lo que sea, por favor…
– Tenemos que hacerle placas de tórax y abdomen, para confirmar el neumohemotórax, y si está o no rota la vejiga, parece que hay sangre en la vulva ¿no, Mayte?
– Vete preparando las placas, dice Conchita.
– ¡Ya tengo listas las placas!, grito yo. Bajadla cuando podáis.
Encima de la mesa de rayos X le hacemos una evaluación inicial.
– El tórax está muy mal pero, mira, también tiene la pata rota.
– Y la mano del mismo lado, fémur y carpo derechos, mal asunto.
– Ya, pero me preocupa más el abdomen, los huesos se pueden operar más adelante, hay que valorar también el tórax.
– Hagamos las radiografías.
– Vale, prepara el ecógrafo y rasuradle el abdomen mientras revelo las placas, por favor.
– Ya está listo el ecógrafo. Traedla y ponedla de lado, para que pueda respirar, yo me apaño bien.
– Mira las placas. No veo la vejiga y, efectivamente, hay un neumohemotórax. Espera…mira también aquí, la última vértebra lumbar está luxada, mal asunto. Vamos a ver la ecografía.
– Uffff !!! Está rota, la vejiga, mira aquí, y esto habría que operarlo ya. Hará un uroperitoneo antes de que podamos operarla. No parece que haya nada en hígado, los riñones están bien, el pulso de la aorta y cava abdominal parecen normales, pero la vejiga rota… Tenemos que hablar con el dueño, esto está muy feo.
– Qué penita, es una perrita preciosa, pero no hay nada que hacer. Habla tú con él, que le conoces. Yo no puedo…
Le digo que baje para que vea las placas y hablar.
– Tenemos malas noticias. Tiene fractura de fémur derecho, distal, esto es, en la articulación de la rodilla. Además, en el carpo derecho (lo que sería la “muñeca”) también hay una fractura muy fea. Y en la última vértebra lumbar hay una luxación o fractura, parece que la médula no está afectada, pero habría que estabilizarla también quirúrgicamente. Hay una gran separación entre el cuerpo de la vértebra y el cartílago.
– Da igual, haced lo que tengáis que hacer.
– El problema es que también tiene rota la vejiga, y no la podemos operar hasta que se solucione el problema respiratorio, y eso nos llevaría varios días.
– ¿Entonces?
– Suponiendo que la perrita superara el problema respiratorio, que eso hay que verlo porque está muy mal, habría que hacer la cirugía de la vejiga, bajo anestesia general, el riesgo anestésico sería alto, y cruzar los dedos para que no se quede inválida de las patitas traseras… y más adelante operar dos extremidades del mismo lado a un cachorro, en pleno crecimiento.
– Adelante, hacedlo todo, lo que sea, por favor…
– El problema no es tanto el tema económico, que también, suponiendo que todo fuera bien sería una hospitalización muy larga, cirugía de abdomen, cirugía vertebral, cirugía traumatológica de dos extremidades del mismo lado de un perro tan grande en crecimiento…y eso es mucho suponer, tendría que estar prácticamente inmóvil por el tema de la columna también y por las fracturas, en una perrita tan jóven, como no esté sedada o en una jaula, no sé cómo se podría hacer. Son demasiadas complicaciones.
– Me da igual, hacedlo.
– Es muy duro lo que le está pasando a la perrita, ha tenido una caída horrible, y si tuviera una oportunidad real de salir adelante, costara lo que costara, te lo propondría. Pero mi obligación es decirte que no va a ir bien, y que va a costarte más sufrimiento si seguimos adelante.
– No, no me digas eso. ..Le he fallado a mi perrita…con lo que yo la quiero…
– Lo siento, pero no te puedo decir otra cosa.
No voy a contar el final, no hace falta.
Hacía mucho, mucho tiempo que no veía a una cachorrita tan, tan preciosa de pastor alemán. Era impresionantemente bonita. Enorme, con cara de bicho, las orejas tiesas con menos de 3 meses, es injusto lo que le ha pasado…Hay días que la vida es una mierda, que hagas lo que hagas no puedes salvar una vida, y sientes impotencia y rabia, pero sobre todo impotencia…
He omitido, por respeto a la privacidad, los nombres del propietario y de la perrita.

9 septiembre 2012 at 19:13 5 comentarios


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