Archive for marzo, 2013

Eutanasia…¿sí o no?

linaMuerte… ¿verdadera?
El debate sobre la eutanasia se plantea de forma recurrente. De cuando en cuando hay un caso que sale a una portada y nos invita a reabrirlo. Y surgen las dudas sobre si es o no ético, sobre su legitimidad, sobre si es más humano llevarla a cabo –es una decisión activa- o si debemos ser pasivos, prevaleciendo el natural devenir de una enfermedad terminal.
En los animales de compañía es un debate ya superado. Llegado el momento objetivo de haber agotado tooooodos los posibles tratamientos para curar una enfermedad, raro es el propietario que, hoy en día, piensa que es mejor que su mascota siga sufriendo y que muera lentamente, con dolor.
Pero sigue siendo frecuente que la mayoría de estas mismas personas, al valorar un caso similar en un pariente, piensen que no se debe llevar a cabo, que para las personas no es adecuado plantearlo.
¿Por qué nos volvemos tan subjetivos cuando las pruebas demuestran que no hay nada que hacer para salvar esa vida?
Esta misma semana nos hemos tenido que despedir de un ser muy especial llamado Guingui. La de la foto es Lina, que tenía un carácter tan especial como ella. Decir que Guingui era una gata no le haría justicia. Más que un felino parecía una reencarnación humana, solo que en una versión mejorada, sin prejuicios.
Vivió 15 años de una forma plena, feliz, dando y recibiendo cariño de todos cuantos tuvimos contacto con ella. Y llegó el otro día a la clínica con un derrame pleural, secundario –con casi total probabilidad- a un tumor pulmonar. Evidentemente, hicimos todos los esfuerzos médicos a nuestro alcance para mejorar su calidad de vida y revertir, si era posible, su problema inicial.
Pero no fue posible. Nos planteamos entonces si era justo hacerle lo que la gente llama “perrerías”, esto es, pruebas invasivas para saber de qué se está muriendo, pero que no nos iban a ayudar a curar a Guingui. Pensamos que sería una actitud egoísta por nuestra parte, aunque comprensible como veterinarios, como científicos, darle nombre a su mal. Estuvimos de acuerdo que no era justo para ella, que debía morir en paz, sin sufrimientos. Y eso hicimos. Nos despedimos de ella con el mismo amor que ella derrochó en vida, rodeada de sus vetes y de su mami Esther. No sufrió más.
Sin el caso siguiente, se me podría acusar de demagogo, vosotros diréis.
Mi padre murió de un cáncer de recto con metástasis en diversos órganos. Al acabar la cirugía, cuando cerraron su abdomen, los médicos ya sabían cuál iba a ser el final, estaba escrito. Lo que no sabían con exactitud era el tiempo que su cuerpo aguantaría con vida. Nosotros también, y mi padre lo adivinó pronto. Murió un mes después, y perdió casi 30 kg en esa agonía.
Y me hice 4 preguntas:
1 ¿Fue justo su sufrimiento?
2 ¿Se podría haber decidido antes ese final anunciado por los médicos?
3 ¿Teníamos derecho a decidir por él?
4 Si nosotros no teníamos derecho…¿Quién tiene autoridad para tomar esa decisión?
Y habría una quinta: ¿se puede justificar ese gasto estéril en medicamentos, personal, instalaciones, cuando el final es irreversible?
Yo tengo claras mis respuestas a todas estas preguntas, pero me gustaría conocer las vuestras. Si os mojáis, yo me mojo.

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13 marzo 2013 at 23:09 2 comentarios

¿ Qué raza de perro elijo ?

Hola ! Me he escondido ;)¿Qué raza de perro elijo?
Esta es una pregunta que poca gente se hace. Bueno, en realidad casi nadie se la hace, ya lo habían decidido antes de pensar en ello detenidamente.
Una vez que creemos estar preparados para tener una mascota en casa (podéis leer el post de http://www.gatosyperros.wordpress.com titulado: “papi ¡quiero un perro!”) viene el segundo tema. ¿Qué raza es la mejor para nosotros?
En un alto porcentaje de casos la elección se hace con criterios básicamente estéticos “porque es muy bonito”, o por estátus “es el que tiene el vecino”, o por moda “todos tienen un chihuahua”. Pocas veces el futuro propietario se para a meditar qué tipo de perro le conviene, cuál le va a hacer feliz.
Porque no todas las razas de perros son adecuadas para todas las personas. No quiero decir con esto que haya perros buenos y perros malos –no hay ninguno malo- pero es obvio que un perro tranquilo no es una buena idea para un aficionado al deporte, ni un perro de caza lo es para una persona con movilidad reducida.
Hay muchas de razas caninas, y numerosos criterios que nos pueden ayudar a elegir la idonea para nuestro caso concreto:
– Su carácter: tranquilo o nervioso
– Su tamaño: grande, mediano, pequeño, toy
– Tipo de pelo: duro, liso o rizado
– Longitud del pelo: largo o corto
– Aptitud: compañía, caza, pastor
– Sexo: macho o hembra
Lo mejor, una vez que hemos seleccionado una raza, es consultar libros sobre ella y, de forma complementaria, hablar con un veterinario para que nos confirme que hemos acertado. Hay cosas, pequeños detalles, que no vienen en los libros y que sí vemos en la clínica diaria, como pueden ser: la frecuencia con la que hay que llevarle a la peluquería para cortarle el pelo, el tiempo diario “real” que necesita de ejercicio, el gasto mensual en comida para tenerle bien nutrido, y un largo etcétera.
Con la raza que no nos equivocaremos nunca es con la raza más numerosa, la mestiza, los “chuchillos”. Los hay a cientos, a miles. Son perros que esperan un hogar en los centros de adopción y las protectoras.
Además de no costar dinero –a excepción de un pequeño donativo que se suele hacer para los gastos de manutención-los hay de todos los tamaños y colores, de pelo corto y largo, machos y hembras, y la mayoría esterilizados. Para los que no lo están, muchas clínicas hacemos campañas de esterilización a precios reducidos.
¿A qué estáis esperando? Id a una protectora y adoptad a un amigo fiel e incondicional.
No penséis que me he olvidado de los gatos –yo tengo dos- el próximo post irá dedicado a ellos si os parece bien.
¿Manos arriba?

4 marzo 2013 at 12:34 2 comentarios


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