Archive for octubre, 2013

Cómo conseguir que mi gato coma de todo…lo bueno

piensos alta gamaNeofobia. Miedo o rechazo a lo nuevo.
En este caso hablamos de gatos, y de cómo se comportan con la comida. La verdad es que hay de todo, desde gatos que comen cualquier cosa, pienso o comida casera, hasta los que se niegan a comer otro alimento que no sea el suyo habitual. Estos son los que nos preocupan a los veterinarios, y a ellos va dirigido este artículo.
Cada vez hay más y mejores alimentos para gatos, más variedad y sabores, aunque nosotros recomendamos 3 ó 4 marcas solamente, las que más garantía de calidad nos dan y más controles pasan. Es cierto que son más caras que las que encuentras en un supermercado, pero se debe a que los ingredientes y, por consiguiente, la digestibilidad de los mismos son mejores. En alimentación para mascotas se cumple la relación calidad-precio.
Pero en realidad no gastas más en comida, porque el gato necesita comer menos cantidad para alimentarse, con lo que el saco te dura el doble que si le das un alimento de baja gama…y le estamos nutriendo mejor, no solo rellenando su estómago.
Pero se da la circunstancia de que a los gatos que llevan años comiendo un mismo pienso –por malo que este sea y le ofrezcamos uno mejor- les cuesta mucho cambiar, y eso es un problema muy serio. Esto es lo que llamamos Neofobia, el rechazo a una dieta nueva. ¿ Por qué es importante esto ?
Porque todos los gatos necesitan -sí, todos- cambiar de pienso en algún momento de su vida. Bien porque ya son senior (se hacen mayores aunque conservan una buena salud), bien porque empiezan con problemas renales, o bien deben adelgazar porque están obesos. Y cuando hablamos de necesidad y el gato se niega a comer, la cosa se pone fea.
¿ Alternativas ? Para conseguirlo, la clave es la educación desde pequeños, y esto lo podemos hacer fácilmente. De todas las dietas que tenemos a nuestro alcance, tomamos una como dieta base y lo que hacemos es intercalar sacos pequeños de otras marcas con la marca habitual.
Me explico. Saco de 1,5 kg de marca “A”, luego saco de 400 gr de la marca “B”, volvemos al saco de 1,5 kg de la “A”, después un saco de 400 gr de marca “C”, volvemos al primero, etc. No de forma continua, pero sí haciéndolo de vez en cuando.
De esta forma, cuando necesitemos -por su salud- darle una nueva dieta, ya estará acostumbrado al cambio. A nosotros nos pasa igual, si ya lo has hecho, la segunda vez ya sabes cómo es.
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22 octubre 2013 at 10:56 1 comentario

Soy un poco raro…¿ pasa algo ?

Soy un tipo raro. Sí, seguramente así sea. Porque dicen que los dueños de gatos lo son, y yo tengo dos. Yo prefiero decir que soy curioso, que me fijo en los detalles, y que no me convence cualquier cosa. También tengo un perro, el famoso Dido http://on.fb.me/1bwjnVW Jacinta, pero el perro ha decidido que su mami es mi mujer, así que soy el de los gatos, al menos en casa.
Me gusta verles haciendo piruetas imposibles, jugando entre ellos al “pilla-pilla”, con sus movimientos felinos, elegantes. Parecen seres superiores, que están por encima del bien y del mal.
Y me encanta su independencia, ellos se sienten libres siempre. En la clínica siempre digo que, donde vive un gato, los humanos son los que comparten su casa. Ellos van a su aire, y también permiten que tú también tengas más libertad.
¡Ojo! Adoro a los perros, pero es innegable que exigen un compromiso mucho mayor de cuidados y de tiempo. No todo el mundo puede tener un perro, hay que pensarlo detenidamente antes de dar ese paso.
En cambio, si te vas un finde o un puente fuera, no hay ningún problema en dejar a tu gato en casa, con su comida, su agua, sus areneros limpios, y todos tan felices. Cuando vuelvas seguro que te echa alguna “charla” del tipo:
– Ya te vale, papi, que me has dejado solo 2 días, he tenido que dormir mucho, comer, y jugar con las cortinas
– Ven aquí, Fortunato, que yo también te he echado de menos
– Rrrrrrrrr (ronroneo)
– Mi gatito…
Para ausencias más prolongadas, a diferencia de los perros, los gatos están más tranquilos y se sienten más seguros en casa. Basta con que un familiar, un amigo, o un profesional (veterinario, paseador, auxiliar) se pase cada día, o cada 2 días para comprobar que está bien, rellenar su cuenco de comida y limpiar los areneros.
Por eso, entiendo que los que tenemos gatos nos preocupemos porque estén a gusto, tranquilos, confiados, incluso en sus visitas al veterinario. Que el hecho de ir no suponga un estrés, que manos expertas lo manejen con cariño –y si es necesario, con firmeza pero sin violencia- y que no lo tengan que sujetar los propietarios. Eso, de entrada, suele poner nerviosos a los gatos si los papis lo están.
La pega es que los gatos no hablan, pero les entendemos si les conocemos. Cuando no están bien, simplemente se mueven menos, no comen, están más huidizos –otros más cariñosos- por lo que controlar su buena salud depende de que, al menos una vez al año, se le haga una revisión completa con una analítica en el veterinario.
Esto sí que es importante.

16 octubre 2013 at 1:06 Deja un comentario


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