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Dilatación y torsión gástrica en perros

Si el perro no se opera en menos de 3 ó 4 horas, lo más probable es que se muera.
Empiezo por el final porque este problema es tan serio que no nos da tiempo a reaccionar si se nos presenta. Es una cirugía de urgencia y de alto riesgo, incluso haciendo todo bien.
No te voy a contar en qué consiste la cirugía, eso es cosa de cirujanos, pero aquí puedes ver un par de imágenes.

 

Pero sí te voy a contar cómo reconocerlo y, sobre todo, cómo evitarlo.
Empecemos por el principio, ahora que nos hemos situado.
Hay razas predispuestas para esta patología. Ocurre como con todas las enfermedades, que unas son más típicas de unas razas que de otras. Este problema es más frecuente en razas grandes como los mastines, labradores, pastores alemanes, rottweiler, etc. Pero también en otras medianas como los cocker, por ejemplo. Contra la predisposición racial no podemos hacer nada, pero contra los hábitos que favorecen la dilatación de estómago sí.

Labrador retriever

El labrador es una raza predispuesta a sufrir una torsión de estómago

Un hábito que favorece que estómago se hinche es que el perro haga una sola comida en lugar de 2 ó 3. Si esta única toma es copiosa, peor aún.
El ejercicio intenso justo después de comer también es una causa predisponente, así como comer inmediatamente después de un largo paseo con carreras y juegos. También puede estar provocado por una ingesta masiva de agua, con o sin comida, si están muy nerviosos o si hace mucho calor.
Pero la ingesta de gas, el que traguen mucho aire, favorece la dilatación, y esto ocurre durante el ejercicio.

¿Qué hacer?

Después del ejercicio debemos dejar que el perro se relaje 15-20 minutos, luego le ofrecemos un poco de agua, esperamos unos minutos, le ofrecemos un poco más, y no le ofrecemos la comida hasta que haya pasado al menos una hora y le veamos tranquilo. De esta forma, los gases que haya podido tragar los habrá eliminado.
Pongámonos en el peor de los casos: hemos hecho todo mail y el perro se ha dilatado.

¿Cómo puedo reconocerlo?
Hay varios signos que podemos detectar:
– El perro está intranquilo, va de un lado para otro. No quiere comer, ni beber, ni tumbarse, no encuentra la forma de estar cómodo.
– Intenta vomitar pero no puede, parece que tiene náuseas cuando lo que hace es intentar evacuar el gas retenido en el estómago. En esta fase, una intervención del veterinario sedando al animal e introduciendo una sonda gástrica por el esófago puede evitar la cirugía algunas veces.
– El abdomen está muy hinchado, como un balón, y el perro se tumba. Aquí la cosa está más fea y la cirugía debe hacerse con rapidez.
Llegados a esta situación, hay que llamar a un veterinario de urgencias para preparar la cirugía y posterior hospitalización. Haciendo todo bien y en las primeras 3 horas, en manos expertas, tenemos bastantes posibilidades de éxito. Si nos retrasamos en el diagnóstico y tratamiento médico-quirúrgico, ni es más genial de los cirujanos será capaz de salvar a tu perro.

Además, el coste de la cirugía y el postoperatorio es elevado, aunque con un plan de salud  tengas descuento en la cirugía y el postoperatorio.
Espero que este artículo te haya resultado interesante, ojalá evite que tu perro tenga una dilatación de estómago. Si te ha gustado, compártelo.

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21 abril 2015 at 19:52 Deja un comentario


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